domingo, 26 de septiembre de 2010

REFLEXION CRITICA SOBRE LA CALIDAD EN LAS INSTITUCIONES DE EDUCACION SUPERIOR EN COLOMBIA

Por: Francisco Nieto.

Cuando de analizar la calidad de la educación superior en el país se trata, el escenario es muy complejo.
Al evaluar esta problemática se deben tener en cuenta varios factores no necesariamente relacionados con lo estrictamente académico.
Es importante tener en cuenta, por ejemplo, el nivel social de los estudiantes. Existen instituciones de educación superior cuya población objetivo son los estratos bajo a medio, y otras a las que - en condiciones normales- solo tienen acceso los estratos medio –alto en adelante, y los recurso de las mismas suelen ser mayores en los estratos más altos. Y es que la diferencia no radica solo en la disponibilidad de recursos de las instituciones de educación superior, que evidentemente favorece más a los segundos, la diferencia real se fundamenta en el tipo de oportunidades que cada tipo de estudiante busca de acuerdo con su condición social.
Al hablar de oportunidades me refiero a lo que busca realmente cada individuo, a su horizonte de vida. El estudiante de clase más baja tiene necesidades básicas insatisfechas y su objetivo es conseguir un trabajo que le permita subsistir, no tiene como prioridad proyectarse profesionalmente, necesita aprender algo que le brinde la posibilidad de generar ingresos inmediatamente. El de clase alta, en cambio, no tiene necesidades básicas que cubrir, sus prioridades son diferentes así como sus oportunidades profesionales, y su entorno le facilita conseguir trabajos de alto nivel. Esto sin contar con la problemática social a la que los estudiantes se deben enfrentar, problemas económicos, físicos y de seguridad en los primeros, los enfrentan no pocas veces a elegir entre estudiar y trabajar ya que estas opciones, para ellos, suelen ser mutuamente excluyentes.
Los estudiantes de estratos altos, en cambio, tienen la oportunidad de acceder a instituciones de educación superior con mayores recursos, y ellos mismos cuentan con mejores condiciones para llevar a cabo su proceso formativo.
Sin embargo, esto no los hace exentos del fenómeno de la deserción, ya que carecen en su mayoría de una correcta orientación vocacional que les permita definir claramente sus competencias académicas. Es así como muchos de ellos pasan de una carrera a otra sin decidirse por ninguna. Por lo anterior no es posible hacer una valoración de las instituciones de educación superior antes de determinar las falencias con que los estudiantes llegan a ellas.
Por eso y considerando este como sólo uno de los factores incidentes es posible afirmar que aunque existan problemas comunes, sus causas son diversas y particulares y si se busca dar solución a esta problemática es indispensable atacar su origen, la educación básica.
Sólo estableciendo lineamientos claros que le permitan al estudiante saber cuál es su enfoque vocacional se podrá reducir la brecha que existe y los estudiantes orientarán sus esfuerzos hacia metas reales y propias definiendo con claridad su proyecto de vida.
Además, obviamente se unen al reto estrategias económicas y sociales específicas, estímulos a la investigación, facilidades de financiación, promoción de la creación de empresas, en fin, una lista interminable de elementos que en conjunto brinden al estudiante una perspectiva optimista pero real de sus posibilidades en el mundo laboral y profesional.
Una vez solucionado el problema de base será posible tomar medidas en los procesos correspondientes a la educación superior, ya que si no es por los cimientos ¿por dónde más se podrá empezar a construír?

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